Pedalear bajo la lluvia

Amsterdam: pedaleando bajo la lluvia sin mojarnos

Holanda: país con abundantes zonas verdes, el país de las flores, los diques y las inundaciones. Podemos afirmar que Holanda y el agua van indefectiblemente muy unidos. Llueven dieciocho días al mes, lo que hace unos doscientos diez días al año. Su capital, Amstredam tiene un índice de precipitaciones que ronda los novecientos quince milímetros de media anual. Holanda es también el país de las bicicleta, así que podemos afirmar que si alguien sabe de pedalear bajo la lluvia, esos son los holandeses.
Pedalear bajo la lluvia

Pedalear bajo la lluvia

El mes más seco del año es marzo, y resulta increíble, pero el mes más lluvioso resulta ser agosto. Proverbios como «Marzo ventoso y abril lluvioso…» tienen difícil aplicación en el país de los tulipanes. De hecho resulta bastante aventurado dar pronósticos más allá de tres días, y en el mismo día puede haber sol, lluvia y granizo fácilmente. De hecho el refrán más común relativo al tiempo y la climatología es «en abril ocurre lo que le da la gana”, lo cual se puede hacer fácilmente extensible a cualquier otro mes del año. Partiendo de esta tesitura, el ciclista holandés no puede evitar que más de la mitad de los días llueva, a lo cual se contraataca con todo un arsenal de accesorios para no mojarse. En Amsterdam nada podemos hacer contra la lluvia, salvo protegernos de ella y alegrarse por las plantas y las flores, que por otro lado son uno de los pilares económicos del país. Aunque de la sensación que vamos siempre con una maleta a cuestas, merece la pena ir bien provisto de capas, para que al menos podemos llegar a nuestro destino medianamente secos. Un destino donde la mayoría de las ocasiones solemos llegar en bici. En verdad es que en Ámsterdam no tener la «máquina de las dos ruedas» es casi impensablle. Llegados a este punto la batalla contra la lluvia se vuelva una lucha muy personal por las razones que a continuación os voy a contar. Otras ciudades donde el coche está dentro de la cochera, la cual se encuentra en la parte baja de la casa, el automóvil es el medio más usado y aparcar cerca del trabajo resulta sencillo y económico, casi seguro que nadie pensaría en coger su bicicleta en un día de lluvia. Pero en Ámsterdam las cosas no son tan sencillas. En el centro de la ciudad no hay casi parkings públicos, los permisos para aparcar en la calle para residentes se «regalan» a uno por familia. Una hora de aparcamiento en zona azul cuesta 4,40 €, un tiket por 24 horas sale entre 16 a 40 € según la zona de la ciudad. En España podemos guarecernos de la escasa lluvia con un simple paraguas, pero en Ámsterdam nos debemos cargar con cachivaches para nosotros y para la bicicleta.

Accesorios de lluvia para el ciclista

Chubasquero: Si nuestra intención es pedalear bajo la lluvia, el primero en la lista no puede ser otro que un buen chubasquero. Los podemos encontrar de todos los precios, dependiendo de nuestro bolsillo y del grado de protección que queramos. Los más asequibles de Zeeman en cualquier color pueden costar entre los 2 €, hasta los de mayor calidad por unos siete. Los podemos encontrar en todos los colores imaginables. Es importante asegurarnos de que sean realmente impermeables, y no sólo resistentes a salpicaduras. Pantalón impermeable: Nuestra segunda ropa de ciclismo para lluvia es un buen pantalón que nos permita pedalear bajo la lluvia. La mejor opción sin duda, llevar debajo nuestro pantalón de paisano, y dabajo unas braguitas o unos shorts con badana incorporada. Los más exagerados también optan por llevar protectores de zapatos y katiuskas. Protectores de zapatos: Las botas de goma para lluvia que se llevan aquí en ciertas zonas, en Ámsterdam son un calzado habitual para el día a día. También podemos optar por los cubrezapatillas, que allí se han adaptado para el ciclismo urbano. Igual que los usados en el ciclismo profesional, son ajustados con velcros que se ajustan a cualquier tipo de calzado.

Accesorios de lluvia para la bicicleta

Paraguas rectangulares en contra del viento con la parte delantera más corta. Son especiales para poder montar en bicicleta y poder luchar contra las ráfagas de viento que acaban volviendo cualquier paraguas del revés. Funda de sillín: Los sillines de media a baja calidad suelen absorber mucha agua, así que una buena funda impedirá que vayamos sentados sobre una esponja y acabemos con las partes sensibles como si nos huviéramos hecho encima. Especialmente indicado para días de poca lluvia en los que el pantalón impermeable no es imprescindible. Bolsas impermeables para llevar los documentos: Las bolsas de piel y sintéticas ya hacen su labor, pero una buena bolsa impermeable no está de más a la hora de pedalear bajo la lluvia. Estos son sin los gadgets más usuales, pero hay bastantes más, como guantes aprueba de agua, bandas elásticas para los bajos de los pantalones, y por supuesto mil y un modelo de chubasquero cual de ellos más personalizado y excéntrico. La inventiva e imaginación no tienen límite cuando tenemos que enfrentarnos casi todos los días con un medio que no es el nuestro. Dicen que cuando no queremos hacer algo no necesitamos tener una razón, cualquier escusa nos vale. Definitivamente se me acaba de chafar la escusa de no salir a hacer mi sesión de entrenamiento porque esté lloviendo. ¿Y a ti? Ya no hay escusas para pedalear bajo la lluvia.

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